Entrenar es mejorar, en sentido literal, efectivamente, entrenar es mejorar, porque entrenar es practicar algo para mejorar sus resultados. Así que si no estás mejorando, no estás entrenando.

Si tenés esto claro, ya tenés la mitad de la guerra ganada; la otra mitad consiste en la puesta en práctica de esas mejoras. Aquí, algunos consejos para elevar el nivel de tu entrenamiento.

1. Más peso. Si estás haciendo pesas y no notás la fatiga del grupo muscular que estás trabajando es que no estas entrenando. Aumenta el peso para que te cueste llegar a las 10-12 repeticiones, tanto que si te pidiéramos tres repeticiones más no pudieras hacerlas.

2. Emplea mejor tu tiempo. El tiempo mejor empleado te va a ahorrar eso, tiempo. Además, te va a garantizar resultados. Lo mismo pasa al contrario, no necesariamente más tiempo de entrenamiento será sinónimo de mejores resultados. Así, cuando entrenés, debes saber qué entrenás: si elasticidad, fuerza, resistencia… Lo importante es tener claro lo que hacés y por qué lo hacés.

3. Cambia de ejercicios. Buscá ejercicios alternativos a los que haces, superiores en lo que a esfuerzo se refiere. Por ejemplo, cambiá el press en máquina de pectoral por el press en barra; los jalones por dominadas, etcétera.

4. Anotá objetivos y buscá la superación. Solo de esta manera te vas a exigir más en cada entrenamiento. De lo contrario, ¿cómo vas a saber si mejoras? Podés elegir tres o cuatro pruebas y repetirlas cada tres meses, intentá que sean pruebas que midan diferentes cualidades: fuerza, resistencia y elasticidad.

5. Mejorá todas las cualidades físicas. Que no se te olvide que para mejorar una cualidad física en concreto, debes mejorar el resto. No se puede mejorar la resistencia indefinidamente sin trabajar, por ejemplo, la resistencia. Así que buscá un entrenamiento variado, en el que inviertas el 50% del tiempo en la cualidad principal que quieras trabajar y el otro 50% en el resto.

Fuente: http://enforma.hola.com/