El acné es una de las afecciones de la piel que mayores problemas atrae, y las cicatrices que causan en el rostro son molestas y antiestéticas.

Todos hemos sufrido las incómodas molestias del acné en nuestra juventud, está asociado a los cambios hormonales y afectan a la estética de nuestro rostro. Pero igual de desagradable es llegar a la madurez y llevar las marcas que dejan en nuestra piel como una herida permanente o manchas originadas tras un proceso inflamatorio donde el acné no se curó correctamente.

Debemos recordar que los granitos son un agrandamiento originado por las glándulas de grasa en la piel, acumulando allí bacterias y más grasa, que suelen afectar a la cara y nuestra espalda.

El acné puede ser leve o serio, pueden ser simples puntos blancos o granitos, o convertirse en dolorosos quistes bajo la piel, que son precisamente los que tienen más probabilidad de dejar cicatrices, en especial si los tocamos, ya que al manipularlos deriva siempre en una infección mayor que origina siempre marcas.

Existen diferentes tipos cicatrices:

Las cicatrices pigmentadas son manchas rosa o café que quedan una vez que el barro desaparece. La pigmentación es el resultado de la concentración de pigmento sobre el barro cuando está sanando.

Los agujeros son literalmente agujeros pequeños en la piel. Son más comunes en las personas con piel clara. Estas cicatrices son el resultado de barros severamente inflamados.

En Ro Medical Art contamos con el nuevo sistema de láser fraccionado que permite tratar las cicatrices de  acné, arrugas finas, cerrar poros y mejorar el aspecto general de la piel.

El láser fraccionado “quema” la zona donde impacta la luz por evaporación del agua. Por el contrario, la zona contigua donde no impacta luz, permanece en su estado basal sin ser tratada.

Esto implica que en las columnas de piel donde actúa provoca una herida –de mayor o menor profundidad según los parámetros programados– coagulada por el mismo calor: donde se aplica el láser de CO2 se formará una lesión que re-epitelizará y formará piel nueva una vez se desprenda la costra.

Además de poder eliminar lesiones cutáneas mediante esta fundamento, el proceso de cicatrización provoca un importante estímulo para la síntesis de nuevo colágeno.

Esta característica es la que explica por qué el láser es útil para tratar determinadas alteraciones o defectos del colágeno dérmico, como son las cicatrices por acné o el propio envejecimiento cutáneo.