Controlar el consumo calorífico: Es el máximo axioma para una esperanza de vida larga. Siempre teniendo en cuenta la recomendación calórica, una dieta baja en calorías mejora los niveles de glucosa y colesterol.

Alimentos clave: Comer alimentos ricos en polifenoles con capacidad antioxidante. Alimentos como las frutas, las hortalizas, las leguminosas, o bebidas como el vino o el café, tienen propiedad antinflamatorias y beneficiosas para prevenir el cáncer.

Controlar la grasa de tu cuerpo: El cúmulo de grasa en la zona abdominal es la más peligrosa. La grasa visceral puede desembocar en enfermedades de tipo cardiovascular, por lo que hay que mantenerla a raya.

Ejercicio físico: Una rutina de ejercicio de paseo o ejercicio aeróbico moderado como andar rápido, hacer bicicleta o correr durante cinco o seis días a la semana, previene el devenir fisiológico del envejecimiento.

Dormir bien: Es otra de las claves para vivir mucho. Dormir correctamente ayuda a reparar el organismo y activar las hormonas. Lo más aconsejable es dormir como mínimo ocho horas.

Entrenar la mente: No sólo es importante fortalecer el cuerpo, sino también el cerebro. Mantenerse informado leyendo el periódico, jugar al ajedrez o a las damas contribuye a un correcto estado mental.

Cuidar de las personas que te rodean: Vivir en pareja, al margen de los roces de la convivencia, favorece un clima de bienestar. Además, rodearse de buenos amigos es un beneficio añadido.

Mantené cuidada la dentadura: Más allá de la estética, el estado de tus dientes puede dar señales de envejecimiento, los dientes empequeñecen y la mandíbula se desgasta, por ejemplo.

Fuente: http://enpositivo.com/

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