La luz UV de longitud de onda corta que interactúa con las células cutáneas genera radicales libres muy reactivos, responsables de las lesiones celulares. Cuanto mayor sea el daño que causen, mayor será la posibilidad de presentar arrugas, enfermedades crónicas y cáncer de piel.

El bronceado es la manera que tiene la piel de bloquear los rayos UV para prevenir las quemaduras solares. Pero la protección tiene un límite, ya que la cantidad de melanina que produce el cuerpo está determinada genéticamente. Muchas personas simplemente no producen suficiente melanina para proteger la piel lo suficiente.

El sol puede quemar la piel incluso con frío, un 80% de los rayos UV atraviesa las nubes. La nieve, la arena, el agua y otras superficies pueden reflejar los rayos UV y quemar la piel de manera tan intensa como la luz solar directa.

MEDIDAS PREVENTIVAS

  • Evitá la exposición solar entre las 10 — 16 horas.
  • Utilizá protectores solares que bloqueen radiación UVA y UVB con factor mayor a 30. Aplicalos 20 minutos antes de la exposición y renovalo cada 2 horas con la piel seca o cada vez que salgas del agua.
  • No olvides usar SPF al realizar deportes, en zonas como: orejas, empeines, labios, cuello, cuero cabelludo.
  • Observá tus lunares y manchas personalmente en forma periódica, con ayuda de espejos o de otra persona.